
¡Bienvenido a los paisajes del norte!
La mejor forma de experimentar la belleza indómita de Yorkshire y su costa es dejar atrás la comodidad de tu habitación y salir ahí fuera, aunque primero tendrás que consultar un mapa de la zona en la mesa del desayuno. Pregunta a los empleados del hotel o del B&B cuál es el paraje más bonito de los alrededores, sin duda te recomendarán el mejor, pues las gentes de Yorkshire se sienten muy orgullosos de los paisajes del norte.
No tardarás en estar paseando por un bosque de campánulas azules o contemplando la vista desde lo alto de un acantilado, recorriendo un sendero por los páramos o visitando una diminuta aldea. En la zona hay tres parques nacionales muy conocidos: North York Moors, Yorkshire Dales y Peak District. En total, más de 1.600 km cuadrados de parque nacional para explorar. Pero hay muchas otras zonas fasncinantes, como los Yorkshire Pennines (los Peninos), Yorkshire Wolds y más de 200 km de costa.
Puedes explorar estos lugares en coche, en bici o a pie. Déjate llevar por tu instinto y recorre los senderos perdidos y las playas desiertas.
La belleza natural de Yorkshire es una de las maravillas de Gran Bretaña. Lo bueno de las montañas y las playas es que no cierran nunca. Puedes escuchar la llamada de la selva y hacer locuras, o tomártelo con calma y tranquilidad. Aunque te hospedes en una ciudad, el campo nunca está muy lejos, así que si un día te apetece un poco de verde, puedes escaparte a buscar fósiles, pescar truchas, pasear por senderos rurales o hacer una ruta en bici (están señalizadas). No hay nada como un poco de aire puro para sentirse bien.
Quizás nunca olvides las vistas desde un lugar determinado, quizás te dé un ataque de risa al intentar cruzar un rió saltando sobre las piedras de lo que antaño fuera un puente en la finca Bolton Abbey Estate, cerca de Harrogate. En lo alto de las colinas de Dales podrás pasear por senderos naturales de piedra caliza, o si estás en la costa, aprovecha para practicar tus dotes de ornitólogo con las casi 250.000 aves que habitan la escarpada costa de Bempton.
Una sola visita te va a saber a poco. Hasta que puedas volver, aprovisiónate de los mejores productos locales en los mercadillos de agricultores, tienen de todo, ya sea para llevar a casa, o para ir de picnic. Ya sabes, buscas un rincón que te guste, colocas una manta en el suelo, y ¡a comer! Al fin y al cabo, hay pocos restaurantes en el mundo con unas vistas como estas.